12.11.05

Historia terrorífica del gatito de arena


Érase que se era una niña pequeñita con los ojos enormes y el pelo negro. En sus ratos libres hacía ganchillo, en los ratos libres que le dejaba el ganchillo hacía punto, y cuando no tenía nada que hacer, tejía un jersey o dos... O BIEN -y ahí es donde queremos llegar, porque es lo terrorífico- cogía la típica marmita de bruja y removía compulsivamente hasta lograr alguna pócima maloliente y mágica (más mágica que maloliente, en realidad).

Una tarde, al acabar las dos colchas y los tres pares de cortinas de su último encargo, se propuso crear un gatito de arena con sus poderes arcanos. Abrió los enormes ojos negros, se apartó la medieval melena métricamente aflequillada y dando vueltas a la cuchara de madera de sándalo, por entre el humo y los humores que emergían, hete aquí que te digo sin cortarme un pelo que apareció un pequeño animal felino, alguno diría gatuno, que al quemarse el pelito -negro pelito negro- con el líquido caliente, hizo avanzar la historia saltando de la marmita. "¡Qué ven mis enormes ojos!", exclamó la muy coqueta. "Un gato con trampantojo", replicó el gato, poeta.

Mariconadas aparte, el animal nato no era de hierro ni de manteca ni mucho menos de carne y hueso... era en efecto de arena, de arena para el gato (arena cara y buena, para ser esato). El animal felino, también llamado Minino por la menina morena, comenzó a escarbar su falsa carne apenas hubo dicho la chorrada de antes. Ansioso por asearse (un gato es un gato aunque sea mágico), mojaba con la lengua su superficie arenosa y cambiando densidades y deformando trazos malogró su arcana silueta hasta ser poco más que un guiñapo muñonento (adj. masc., ref. al muñón). La niña, enternecida (pero no reblandecida como el pobre gato), quiso consolarlo llevándolo a ver el mar en una playa cercana.

Del resultado de aquella brillante idea se conserva aún una horrenda tonadilla: "Un gatito cayó en la arena /en la arena cayó el gatito /un gatito cayó en la arena /el que quisiera quisiera encontrar..."


6 comentarios:

Laura dijo...

Puto genio! Y además ahora no tendrás que regalarle nada más al gato soviético, que lista!

Raquel Márquez dijo...

¡¡Tú sí que estás buena (una amistad así nos viene bien a las dos, está claro, jajaja)!!

Raquel Márquez dijo...

Ah, importante: quien quiera comentar lo que sea y no poner datos suyos no hace falta que sea estrictamente "anónimo", con poner "otros" ahí te deja escribir un pseudónimo o lo que sea, la página web sólo es opcional...

er gatooo con trampantojo! dijo...

Jajajajajajajajaja qué bueenoooo jajaja muuuuchas gracias!!! Nunca me habían dedicado un cuento en un blog!! (ejem...) jooooo gracias!
Además estabáis todos exentos de traer regalo, con esto tengo de sobra, y todavía me valen los del año pasado, que no he roto los juguetes..

Raquel Márquez dijo...

Jejeje, tengo que confesar que esto ya lo tenía escrito, pero es que iba al pelo...

Marien dijo...

Chunga!!! Casi me da algo imaginando al pobre gatito alli, lamiendose y destrozandose! Gore, so gore!!!