21.11.05

Sexus...

Por si fuera poco lo que puede exaltarme cada una de las palabras que escribiera Henry Miller sobre cualquier maldita cosa, hace quince minutos voy y me encuentro en Sexus (además de otras tres mil ideas y sensaciones que identifico conmigo o con otras tres mil cosas que me han marcado de otros libros) estas líneas:

“¡Cuánto detestamos reconocer que nada nos gustaría tanto como ser el esclavo! ¡Esclavo y amo al mismo tiempo! Pues hasta en el amor el esclavo siempre es el amo encubierto (…) Pero, si son capaces de lanzarse el uno sobre el otro al mismo tiempo y con audacia, sin ocultar nada, entregando todo, si se reconocen su interdependencia mutua, ¿es que no gozan de una gran libertad insospechada? El hombre que reconoce ante sí mismo que es un cobarde ha dado un paso hacia la superación de su miedo; pero el hombre que lo reconoce con franqueza ante todo el mundo, que te pide que lo reconozcas en él y se lo disculpes al tratar con él, va camino de convertirse en un héroe”.

Yo, en el cuarto párrafo de aquello de “CIORANIANA (I)” (lo colgué el 8 de Noviembre) también estaba hablando de amor, claro. De amor y de amistad. El tono rancio de lo mío, tan lejos de la vitalidad arrasadora de todo lo que he leído de Henry (para mí es mucho más Henry que Miller), se explica porque cuando lo escribí sentía que no tenía esa felicidad de poder entregarme. Era más un problema mío que de los demás, como siempre en la vida.

Ahora… me siento casi tan héroe como Henry Miller.

Tono de melodrama sensiblero de sobremesa: Gracias por todo, Henry, estés donde estés.

14 comentarios:

mario dijo...

En este orden de cosas, te recomiendo, si no lo has hecho ya, el visionado de la pelícla "Secretary" que propone una interesante reflexión sobre el asunto de la dominación-dependencia, trasladandola del terreno amoroso al mundo laboral y aderezándolo todo con unas gotas de sadomasoquismo muy de agradecer. Eso sí, tiene unas secuencias finales que afean el conjunto.

Raquel Márquez dijo...

Pues no la he visto, me la apunto.
Las amigas de M también se la han recomiendado haciendo énfasis en que salen tías buenas, jaja.
Sois todos unos guarros, joder.

Laura dijo...

La película Secretary es genial. Henry Miller es el único escritor del que puedo decir que me ha llegado a cabrear tanto que he acabado tirando uno de sus libros a cuatro metros de distancia.
Prefiero tu escritura (un millón de veces) a la suya, y su tono no me resulta apasionado sino arrogante, dictatorial, y muy poco reflexivo... pero es sólo una opinión, claro.

Elena dijo...

Vaya con el viejo Henry. Yo lo intenté con Trópico de Cancer pero me pasaba algo parecido a lo apunta Laura. Por otro lado, me gustaría una recomendación tuya especialmente para mi, de algun libro de Cioran que creas que pueda ser digerible para los no iniciados. Tengo curiosidad.

Por cierto, me hace mucha gracia a la vez que me encata esto:
Me doy cuenta de que la relación que tengo conmigo misma no es muy buena porque a veces, a solas, se crean silencios incómodos.

mario dijo...

pues ante el ataque de tantas detractoras, me veo obligado a romper una lanza por el señor Miller (servidor no ha llegado a intimar tanto con su obra para apearle el tratamiento). Me parece tan egoista, tan viejo verde, tan hedonista y tan... cercano

Raquel Márquez dijo...

Lo mejor de Henry Miller, o sea, de Henry, jeje, es que no se disculpa ni pide permiso. Eso a mí no me parece dictatorial, simplemente cuenta las cosas como le parecen a él, y siempre asume que los demás las vean de forma diferente, por mucho que en sus arrebatos líricos pueda parecer que se cree superior a todo el mundo. ¿No habéis tenido esos arrebatos? ¿cuando los tenéis estás pensando en términos éticos o altruístas?

Yo creo que cuando eres verdaderamente humilde no estás siempre preocupándote porque los demás te puedan creer arrogante. Los respetas tanto como individuos que no los tratas con condescendencia. Precisamente porque bajas la guardia a menudo te pueden considerar engreído.

Por eso que hace a mucha gente detestarle, por haber superado sus inseguridades iniciales y haberse atrevido a mostrarse así, con todas sus contradicciones y todo su egoísmo (aunque habría mucho que hablar sobre ello, ¿se es egoísta cuando se está en contra de la moral del sacrificio, del aguantar por cobardía una pareja a la que no respetas, por ejemplo?) es por lo que le admiro tanto.

Él no cree que su historia sea ejemplar, lo que sabe es que es interesante, entretenida e inspiradora. No quiere enseñarte lo que debes hacer con tu vida, pero sí contagiarte su vitalidad. Joder, y para mí está claro que es reflexivo, no hace más que analizarse a sí mismo, aunque a veces es verdad que le cuesta verse porque es exageradamente apasionado...

Uff, es que no pararía. Entiendo que cabree, claro que lo entiendo, sobre todo de Laura. Con Elena ya tendré unas sesiones de electroshock para que entre en razón. Ah, y soy tan vaga que sólo he leído tres libros de Cioran, a pesar de las "sacudidas orgásmicas", veré si alguno es más recomendable que otro y te diré. Y Mario, ni tú ni él sois tan egoístas, ni viejos verdes, ni hedonistas, no más que la media de gente que conozco...

Raquel Márquez dijo...

De hecho, estoy pensando, Lauri, que si odiando a Henry Miller te gusta como escribo yo... Algo debo de estar haciendo mal, jeje.

david dijo...

jeje si mario es un pedazo de pan...lo bueno de henry miller para mí, es que me recuerda que existe un mundo de instintos que coexiste con el entorno ordenado y razonable y habitual... Me acuerdo siempre que me encuentro con esta idea, del comienzo de "Blue Velvet", ese descenso del pueblo idílico a la tierra mojada con sus bichos y demás cosas feas...

..qué vago estoy, a ver si actualizo el flog...y te grabo lo de Coil, si si.

PD: me encanta esa frase que hay debajo de este recuadro: "Todos estos campos son opcionales" siii efectivamente!!!

Laura dijo...

Henry Miller no tiene tu sentido del humor, es de un machismo irritante (y ya me conocéis, que yo para esto tengo un umbral de soportabilidad muy elevado) y quizás es que a Bukowsky tampoco le caía muy bien al final ( y supongo que me habrá contagiado...)
Si me obligasen a buscarle parecidos a tu estilo tal vez diría que me recuerda al de Woody Allen.
(Sí, ¿qué pasa?, eres más un judío bajito con gafas, que un tipo alto, calvo y de sexualidad desenfrenada, qué se le va a hacer...)

Elena dijo...

Pues a mi es que el principio del libro que dije (porque no lo acabé), me pareció un poco como el libro ese tan cacareado de la vida sexual de Catherine M., o como se llamase. Pura descripción fría, como un manual de instrucciones o un libro de biología. No me transmite vitalidad sino que me violenta en cierta medida. Tu enfoque es totoalmente distinto. Quien sabe, eso fué hace años, quizás ahora lo vería de forma distinta...o no?

Raquel Márquez dijo...

Jajaja... Muuuuchas gracias por lo de Woody Allen, otro apasionado escondido en una aparente frialdad... Hace poco le decía no sé a quién, seguramente a mi Henry Miller particular (ya sabes, alto, calvo y...) que un columnista hablando de la supuesta ligereza de la gente a la hora de usar la palabra "genio" había puesto el ejemplo de Woody Allen, que sería muy bueno en lo suyo pero que genio, genio... Pues no, Woody Allen es un genio, un PUTO genio, entretener, hacer reír y llorar a la gente durante años y años...

De lo del machismo... Creo que Henry Miller está tan seguro desde el principio de que las mujeres con las que trata son tan respetables y capaces como él que no se preocupa de ser delicado (ya hemos hablado tú y yo de la delicadeza, se agradece en los momentos de debilidad, es cierto, pero a la larga alguien que te respeta por entero quiere que seas cada vez más fuerte y te trata de igual a igual, no te protege de tus propios fantasmas, a esos tienes que vencerlos tú). Si te imaginas todo lo que dice Miller dicho por una mujer y cambias los personajes femeninos con los que se encuentra por equivalentes masculinos verás que lo que diría esa protagonista no te parecería contrario a los hombres o creencia en la superioridad de las mujeres. Es pura y simple sinceridad bestial, fíjate que a los hombres los trata igual o peor, no hay motivo por el que haya que ser más protector con ellas, las vemos defenderse muy bien a ellas solitas: desde luego, insisto en que no salen peor paradas que los hombres, que a él le impresionan y le influyen mucho menos. Los machistas son los caballeros y los cantores de la bondad y la inteligencia femeninas... De ésos no me fiaría yo...

Sigo contestando a Laura y ya paro: justo he pensado hace poco que es cierto lo que dices, no tiene mucho sentido del humor. Es alegre, eso sin duda, disfruta mucho, tiene momentos de auténtica iluminación, de euforia, pero en cuento a comedia nada de nada. Yo soy más payasa, aunque a veces pienso que soy bastante seria en el fondo. No creo que la vida sea algo frívolo, digamos... Me siento hasta espiritual, por más escéptica que me ponga con las ideas...

Creo que la comparación que hace Elena es comprensible pero precipitada. No hay nada de frialdad real en Henry Miller, está lleno de problemas íntimos y todo toca su sensibilidad a la mínima. Si lees más de él creo que le verías de otra forma, a mí me parece muy muy sensible, por eso sus análisis parecen precipitados, creo que por ahí iba Laura con lo de que es "poco reflexivo". Por otro lado, lo de Catherine M a mí me divirtió bastante, pero sí, frío como el hielo. Y muy influido por Miller, me parece.

Me gusta la comparación de David con Blue Velvet, qué peliculón... También Henry Miller habla de los instintos debajo del aparente orden, sí, sí...

Ah, Bukowski es entretenido, pero a mí me ha planteado más dilemas morales que Miller. Hay alguna violación en la que se recrea un poco y cosas así; como es literatura todo vale, por supuestísimo, pero creo que él es más egoísta y más frío (tampoco he leído mucho)... Y más aburrido, siempre se envicia, con las drogas, con las carreras de caballos... Hasta con el sexo me parece más enfermizo que Henry Miller, que disfruta haciendo disfrutar y poco más, aunque externamente haya algún juego de dominación...

Laura dijo...

Hombre, yo con Bokowsky tampoco me casaba, jeje
Pero te entiendo, criticar a Miller favoreciendo a Bukowsky no es muy efectivo.
De todas formas creo que, como los escritores no son más que personas, es muy fácil amarles o despreciarles sin tener demasiadas razones para ello. El caso es que mi rechazo por Miller fue instantáneo, me imaginaba, que de conversar con él, discutiríamos, y que además él siempre tendría la actitud de estar ganándome.
En cambio, con Bukowsky es que no hablaría ni de coña, menudo borracho pervertido! Pero es que ya he llegado a la conclusión de que sólo soy fan de tipos así, a ver: Marck Smith, Jorge Martínez, Lou Reed, Bukowsky...

mario dijo...

qué hoy salen Miguel y Paco a toda página en, como no podía ser de otro modo, ¡LA RAZÓN!

Raquel Márquez dijo...

Tienes toda la razón, Laura, eso justo iba a decirte yo, al final hablamos de personalidades, no tanto de autores: a mí me pasa que me imagino hablando con él y entendiéndole, lo demás es racionalizar a posteriori, es que me cae bien, simplemente...

Me lié con Bukowski en cuanto a las drogas, es verdad que ése era el borracho, el yonki era Burroughs...

Y lo flipo con lo de HH en la Razón, qué bueno, consultaremos internet...